EL SALTEÑAZO: EN QUE CONTEXTO HISTÓRICO SE PRODUCE EN SALTA ENTRE LOS DÍAS 21 AL 25 DE MAYO DE 1969.

En los mediados de la década del ´60 e inicios de los ´70, los argentinos contaban con gobiernos militares, Juan Carlos Ongania asume en el ´66, luego de derrocar al gobierno constitucional dirigido por el Dr. Arturo Illia. En el ´70 asume en reemplazo de Ongania, Roberto Marcelo Levingston. En el ´71 el que asume es Alejandro Agustín Lanusse.

En todo ese proceso dictatorial, los derechos constitucionales fueron suprimidos, se profundiza la injerencia por parte del imperio financiero a nivel mundial en detrimento de los derechos conculcados en la Constitución Nacional.

En ese periodo señalado, el pueblo a través de sus organismos naturales se empieza a concentrar en expresiones populares. Empiezan a reclamar y a producir jornadas que marcaron un camino para la plena institucionalización del país

  1. El Ocampazo fue una revuelta social sucedida entre enero y abril de 1969 en la ciudad de Villa OcampoSanta Fe.
  2. El Correntinazo fue un movimiento insurreccional ocurrido el 15 de mayo de 1969 en la ciudad de Corrientes.
  3. El primer Rosariazo comenzó el 16 de mayo a raíz de una protesta estudiantil en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario. Al día siguiente la policía, al reprimir una manifestación, asesina al estudiante Adolfo Bello.
  4. El Salteñazo fue una insurrección popular ocurrida en la ciudad de Salta entre el 21 y el 25 de mayo de 1969.
  5. El Cordobazo se produjo desde el 29 hasta el 31 de mayo de 1969[9] en la ciudad de Córdoba. El primero de esos días, los sindicatos de la industria automotriz (SMATA) y la energía (Luz y Fuerza) convocaron a un paro activo contra la decisión del gobierno de suprimir el sábado inglés (medio día de descanso semanal). Los estudiantes adhirieron y en el transcurso de la misma fue asesinado el obrero mecánico y estudiante Máximo Mena.
  6. El Tucumanazo, en un contexto de protestas y crisis terminal de la industria azucarera en la provincia de Tucumán, eje de su economía, debido a la decisión de la dictadura de cerrar once ingenios, el primer Tucumanazo estalló en San Miguel de Tucumán, el 27 de mayo de 1969.
  7. El segundo Rosariazo se desencadenó el 16 de septiembre debido a una serie de huelgas que venía llevando adelante el sindicato ferroviario (Unión Ferroviaria). La dictadura militar había decidido poner a los trabajadores ferroviarios bajo las leyes militares, hecho que llevó a la CGT Rosario -que estaba unificada- a declarar una huelga general con movilización por 36 horas a partir del 16 de septiembre, contando con la adhesión de la Federación Universitaria de Rosario y los partidos políticos. Las gruesas columnas sindicales y juveniles fueron reprimidas por la policía con la intención de dispersarlas, pero la reacción masiva de la población hizo que las fuerzas policiales tuvieran que replegarse y dejar un gran sector de la ciudad en poder de la población. El gobierno nacional dispuso la militarización de la ciudad bajo el mando del coronel Leopoldo Fortunato Galtieri, quien diez años después sería el dictador que comandó la guerra de las Malvinas.
  8. El Cipolletazo fue una pueblada que ocurrió entre el 12 y 17 de septiembre de 1969 en la localidad de Cipolletti, provincia de Río Negro.
  9. El Choconazo fue una huelga y ocupación de la obra de la central hidroeléctrica El Chocón, una de las más importantes de la historia argentina, entre el 23 de febrero y el 14 de marzo de 1970.
  10. El segundo Tucumanazo se inició el 10 de noviembre de 1970 y se extendió durante cuatro días, a lo largo de los cuales la población tomó una gran parte de la ciudad de San Miguel de Tucumán.
  11. El Catamarqueñazo fue una pueblada realizada en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca, capital de la provincia el 17 de noviembre de 1970. El conflicto social se había incrementado en las semanas anterior y en ocasión de la huelga general nacional de 36 horas decretada por la CGT para los días 12 y 13 de noviembre, los principales dirigentes sindicales de la provincia habían sido detenidos desencadenando una violenta protesta popular hasta que los detenidos fueron puestos en libertad, ese mismo día. 
  12. El segundo Cordobazo o Viborazo fue una insurrección popular en Córdoba Capital realizada los días 12 y 13 de marzo de 1971, que causó la renuncia del recientemente designado gobernante de facto de la provincia de Córdoba, el político conservador José Camilo Uriburu e influyó en la caída del dictador Roberto Marcelo Levingston. Tomó el nombre de Viborazo debido a que Uriburu solía referirse a los movimientos populares de resistencia contra la dictadura con la figura de una «serpiente venenosa» a la que él le iba a cortar la cabeza de un solo tajo.
  13. El Casildazo fue una pueblada ocurrida en la ciudad de Casilda en la provincia de Santa Fe en marzo de 1971. El estallido se originó en el desborde debido a las lluvias del arroyo Candelaria en febrero de 1971, inundando la ciudad y sus barrios periféricos, incluyendo las fábricas.
  14. El Jujeñazo fue una insurrección popular realizada el 21 de abril de 1971 en la ciudad de San Salvador de Jujuy, capital de la provincia de Jujuy. El estallido se inició a raíz de una manifestación de protesta por la carestía de la vida, organizada por la Comisión de Coordinación de Resistencia a la Carestía de la Vida, en la que participaron varios sindicatos, estudiantes secundarios y ciudadanos en general.
  15. El Rawsonazo fue una acción masiva de la población de Rawson, capital de la provincia del Chubut, realizada el 29 de marzo de 1972, durante la cual la población de la ciudad la exigió al funcionario que había usurpado el poder en la provincia, responder un memorial escrito con quince preguntas relacionadas con sus derechos, dándole un plazo de cuatro días, inmediatamente después de finalizada la Semana Santa.
  16.  El Mendozazo fue una insurrección social iniciada el 4 de abril de 1972 en la ciudad de Mendoza, capital de la provincia homónima y zonas aledañas, que se extendió durante cuatro días. El estallido se originó en una enorme manifestación antes la casa de gobierno provincial realizada el día 2 de abril, convocada por la Coordinadora No Pague La Luz, para oponerse a un aumento del 300% en las tarifas de electricidad que había dispuesto la dictadura que en ese momento gobernaba el país. La respuesta de Francisco Gabrielli, histórico dirigente del Partido Demócrata (conservador), fue prohibir las manifestaciones en la provincia. Dos días después debía llevarse a cabo la huelga general en todo el país que había declarado la CGT.
  17. El Marplatazo fue una insurrección social iniciada el 13 de junio de 1972 en la ciudad de Mar del PlataProvincia de Buenos Aires, que se extendió hasta el día siguiente. El estallido fue una derivación del asesinato de la estudiante Silvia Filler, por parte del grupo terrorista CNU con participación policial, así como las movilizaciones y actos represivos de se derivaron del mismo.
  18. El Quintazo fue el tercer tucumanazo sucedido en la ciudad de Tucumán, capital de la provincia del mismo nombre entre 1969 y 1972. En el curso de la misma fue asesinado por la policía el estudiante Víctor Villalba. La pueblada se inició el 21 de junio de 1972 y se extendió durante una semana hasta el 27 de junio.
  19. El Rocazo fue una insurrección popular realizada en la ciudad de General Roca, en la provincia de Río Negro que se inició el 4 de julio de 1972, sin una fecha clara de finalización.
  20. El Animanazo fue una pueblada que tuvo como epicentro el pueblo de Animaná en la provincia de Salta iniciada en la noche del 18 de julio de 1972. El conflicto se originó en la falta de pago durante varios meses de los salarios de los obreros vitivinícolas de Bodegas Animaná, de la que vivía la mayor parte del pueblo.
  21. El Trelewazo fue una pueblada sucedida el 11 de octubre de 1972 en la ciudad de Trelewprovincia del Chubut. El origen del estallido fue la decisión de la dictadura «castigar» a las ciudades chubutenses, por el apoyo brindado a los guerrilleros que se habían fugado del penal de Rawson el 15 de agosto anterior, allanando y deteniendo personas sin orden judicial. Se llamó la Operación Vigilante.

Todas esas gestas patrióticas que el conjunto de la sociedad fue tejiendo, llevaron a que la Dictadura negocie el retorno de Perón a los fines de contener el descontento social.

Como más arriba señalamos, se genero EL SALTEÑAZO en un contexto de opresión y reacción, vamos a detallar esos días.

 El lunes 19 de mayo de 1969, las universidades de Nordeste, Rosario, Litoral y La Plata estaban paralizadas. En Tucumán se organizaron movilizaciones estudiantiles, igual que en Córdoba donde además hubo represión y se detuvo a Agustín Tosco.

Ese día en Salta se realizó una marcha de 200 estudiantes universitarios, y desde la Facultad de Ciencias Naturales recorrieron las calles céntricas hasta la plaza central: allí desarrollaron un acto donde hablaron representantes del Ateneo Universitario Salteño, Centro Único de Humanidades y otras organizaciones estudiantiles, y bajo presencia policial, realizaron un minuto de silencio en memoria de los estudiantes asesinados.

Al finalizar la marcha, desarrollaron una asamblea estudiantil en la Facultad de Ciencias Naturales que resolvió:

  1. convocar una asamblea general de estudiantes universitarios, secundarios y representantes del movimiento obrero para el martes 20 de mayo,
  2. realizar un paro total del estudiantado salteño el día 21 de mayo,
  3. y oficiar una misa a las horas 19:00 de ese día en Iglesia San Francisco.

El martes 20 de mayo hubo movilizaciones y enfrentamientos en todo el país. En Buenos Aires, se frustró una marcha de silencio de la FUA a la que adhería la CGT de los Argentinos, y en la que se produjeron enfrentamientos con la policía. En Córdoba y Rosario se efectuó el paro y movilización estudiantil. Fue liberado Agustín Tosco. Mientras, en La Plata y Tucumán, los estudiantes se enfrentaron a la policía. El gobierno nacional afirmó, y lo repetirá, que las huelgas estudiantiles eran resultado de la presencia comprobada de ciertos elementos extremistas, es decir, de filiación marxista.

En Salta se realizó la asamblea general de estudiantes universitarios y secundarios con la asistencia de 500 personas. Estuvieron dirigentes de la delegación regional Salta de la CGT, Club Universitario y distintos centros estudiantiles. Concluida la asamblea el dirigente estudiantil Martinelli, perteneciente al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), propuso la toma de Facultad de Ciencias Naturales, la moción fue aprobada por aclamación, e instantes después se procedió al cierre de la puerta principal de la casa de estudios, notándose que a los grupos femeninos se le permitía retirarse, al igual que al rector, Dr. Antonio P. Igarzábal.

El miércoles 21 de mayo se produjo lo que se conoce como el primer Rosariazo, lucha callejera de masas en la que murió asesinado el estudiante y metalúrgico Norberto Blanco. El gobierno nacional instaló los Consejos de Guerra. En Córdoba se cumplía activamente la semana de protesta dispuesta por los estudiantes universitarios: continuaba el paro estudiantil y actos relámpagos estudiantiles, y la represión.

En Capital Federal, Santa Fe, La Plata, Tucumán, Corrientes y Chaco se registraban enfrentamientos y disturbios generalizados.

A la madrugada del 21 de mayo en Salta comenzó el paro de estudiantes universitarios, al que se plegaron los secundarios. Las autoridades de la universidad suspendieron las actividades docentes. El gobernador Rovaletti se encontraba fuera de la provincia, por lo que había quedado a cargo del poder ejecutivo provincial, Díaz Villalba. En esta jornada y en las siguientes, el gobierno denunciaría la presencia de “agitadores”.

Ante la presencia de la policía provincial se cerraron las puertas de la facultad y se la tapo con el cartel: “Facultad tomada. Repudio, represión policial. Mañana huelga”.

Durante las primeras horas del 21, la Policía Federal ingresó a la Facultad de Ciencias Naturales desalojando a los estudiantes que la habían ocupado. Veinte policías, al mando del comisario Vigliano, retiraron los efectos con los que habían bloqueado los accesos (cadenas y barricadas).

Según la prensa, el Juez Federal López Sanabria, ordenó la identificación dactiloscópica y la libertad de los detenidos.15 Horas después, finalizado el desalojo, decenas de estudiantes se solidarizan entre si y se hicieron cargo colectivamente de lo sucedido. Según la prensa, habían sido 57 los estudiantes universitarios participantes de la toma.

Por la mañana se inició la concentración de estudiantes secundarios en el Colegio Nacional. Explotaron dos bombas “molotov” en su interior. Los estudiantes se negaron a entrar a clases, y clausuraron todas las puertas del edificio con candados, a los que sellaron con poxipol. El ausentismo fue casi total. Poco después, al llegar la policía provincial, hubo corridas y se desalojaron las inmediaciones del establecimiento.

Al mismo tiempo, la Escuela Normal de maestras “General Belgrano”, fue tomada por los estudiantes. La Guardia de Caballería de la policía provincial rodeó el edificio que ocupa una cuadra entera, impidiendo la circulación de peatones por sus veredas. Según la prensa, la entrada principal del establecimiento estaba bloqueada por un centenar de alumnas que permanecían sentadas en las escaleras de entrada. “La directora del establecimiento salió hasta donde estaban sentadas las alumnas y conminó a aquellas a retirarse o entrar a la casa ordenando el desalojo del lugar… algunos fueron entrando a desgano mientras otros se retiraron de la escuela”, mientras llegaba la policía federal.

Simultáneamente, se concentran estudiantes secundarios y universitarios en Plaza 9 de Julio. Los estudiantes del Colegio Nacional marcharon por Av. Belgrano hacia el centro de la ciudad cantando consignas contra el gobierno militar y las fuerzas del orden. La columna chocó por primera vez con la policía, que resulta en una breve dispersión.

Un grupo avanza por calle Mitre y es dispersado por un carro de asalto que se ubicaba la intercepción entre esa calle y la Gral. Güemes. Retirado el vehículo policial, los estudiantes se reagruparon con otros que llegaban de Plaza 9 de Julio y continuaron la marcha por Mitre hacia Escuela Normal.

La columna, que reunía a 150 estudiantes, se detuvo frente a Plaza Güemes (Mitre entre Rivadavia y Leguizamón), en donde se proveyeron de naranjas y proyectiles. Continuaron su marcha por Mitre, hacia la Es cuela Normal. Al llegar, una delegación de estudiantes se entrevistó con las autoridades del establecimiento, pretendiendo que se interrumpieran las clases para que las alumnas se plegaran a las marchas que se llevaban a cabo, y que se izase la bandera a media asta en señal de duelo. Las autoridades de la escuela hicieron notar la imposibilidad de acceder al pedido y la delegación de retiró.

Ante la negativa de las autoridades, numerosas estudiantes ganaron la calle saltando por las ventanas que dan a calles Alsina y Entre Ríos.

Los efectivos policiales [federal] consiguieron desalojar el local escolar de los instigadores [delegación de la columna] y una vez controlada la situación, la policía se retiró del lugar, quedando únicamente una custodia a cargo de efectivos de la policía provincial.

La marcha de estudiantes concentrada en Escuela Normal retomó por Mitre hacia el centro de la ciudad. “En el trayecto por calle Mitre le salieron al paso algunos hombres de Guardia de Infantería que trataban de apaciguar a los jóvenes estudiantes”.

A mitad de la mañana, la marcha de estudiantes llegó al Instituto de Enseñanza Secundaria “General Güemes” donde se manifestaron, y continuaron por Córdoba hasta San Martín donde improvisaron un acto. Un estudiante universitario alentaba a los manifestantes a dirigirse a Casa de gobierno en Plaza 9 de Julio (centro del poder político). 200 estudiantes se dirigieron por San Martín y Buenos Aires hasta Escuela Técnica “Alberto Einstein” (Buenos Aires y Tucumán). En la puerta del establecimiento se produjeron forcejeos entre directivos y manifestantes. Estos últimos llaman a salir a los alumnos, algunos se suman a la marcha. Al mediodía, la columna de estudiantes entró a Plaza 9 de Julio, y frente a la Casa de Gobierno gritaron consignas contra el gobierno local. “Numerosos jóvenes, de guardapolvo y libros bajo el brazo, se ubicaron, en determinado momento en medio de la calzada y pidieron eufóricamente la renuncia del gobernador”.

Poco después, la concentración estudiantil lanzó “una cerrada des carga de naranjazos y monedas”23 contra un móvil de la policía provincial, que lo obligó a retirarse. La policía reforzó la fachada de la Casa de Gobierno: se sumó un camión de asalto con personal de Guardia de Infantería y personal portando armas largas, bastones, lanzagases y ametralladoras. Los estudiantes se desconcentraron en diferentes direcciones. Según un funcionario del Estado Provincial, las fuerzas de represión que intervenían estaban constituidas por: Bomberos, Guardia de Infantería, Policía Federal, Dirección de Investigaciones y efectivos uniformados de comisarías.

Por la tarde hubo una nueva concentración de estudiantes secundarios y universitarios en Escuela Normal. Según el diario Norte, hubo intentos de dialogar con autoridades del establecimiento, “precedidos por una intensa pedrea. Poco después la policía desbarató el grupo”.

Numerosos manifestantes se reagruparon por Mitre en Plaza Güemes. Allí organizaron barricadas con bancos y automóviles, y se produje ron corridas.

La columna marchó por Mitre hacia el centro. Sus integrantes cantaban el himno nacional y consignas que daban orientación al movimiento: “que renuncie el gobernador”, “abajo la dictadura”, “pueblo si, militares no”, “asesinos”.

En Mitre, entre Güemes y Leguizamón, manifestantes movilizados fueron gaseados por la policía, retrocedieron y se dispersaron en tres direcciones: a- Santiago del Estero al este, b- Santiago del Estero al oeste, c- Mitre al norte.

La policía cargó la represión sobre los manifestantes que retrocedían por Santiago del Estero al este. En la esquina de Zuviría y Santiago del Estero, los estudiantes se detuvieron y comenzaron a arrojar proyectiles, la policía respondió con granadas de mano que eran devueltas por los estudiantes.

Al mismo tiempo, los otros grupos de manifestantes (b y c) avanzaban por la retaguardia policial. La policía quedó encerrada, esgrimiendo armas de fuego sin disparar. Varios policías atinaron a trepar a un ómnibus y vehículos particulares para escapar. Llegó un camión hidrante que tuvo que retroceder ante la beligerancia de los manifestantes que apedreaban constantemente.

La disposición del enfrentamiento tiene características organizadas y con iniciativa de los estudiantes. Los estudiantes se dirigieron al centro de la ciudad por distintos puntos, la policía no lograba contenerlos. “Desde un carro de asalto que circulaba a regular velocidad, sus ocupantes, efectivos de infantería, disparaban sus pistolas de gases a diestra y siniestra sin ningún resultado”.25 Atrincherados en los pilares de la recova del Cabildo y en automóviles en la Plaza 9 de Julio, los manifestantes fueron controlando la situación a su favor. La prensa afirmaba que los manifestantes “se apoderan del centro”.

Los estudiantes, principalmente secundarios, ocuparon las cuatro esquinas de la plaza. Un escuadrón de caballería retrocedió ante los estudiantes que tiran a sus jinetes. Policías y estudiantes avanzan y retroceden. Dos manifestantes son heridos. Se produce una “tregua” en los enfrentamientos callejeros.

La policía se rearmó y avanzó con sus cuerpos (Hidrante, Caballería e Infantería). Lograron desalojar zonas de la plaza, objetivo que consiguen a medias. Estudiantes y manifestantes se atrincheraron en edificio de CGT (Buenos Aires 63) desde donde arrojaban proyectiles y cohetes a los agentes que se habían ubicado en esquina de España y Zuviría. Destruyen el parabrisas de un vehículo del Cuerpo de Bomberos en las inmediaciones.

Los estudiantes usan un nuevo movimiento: “atacaban a los policías con piedras corrían a los atacantes, y otros estudiantes los atacaban por la retaguardia y los flancos”.26 El diario Norte gráfica la situación: “El centro ofrecía el aspecto de un campo de batalla”.

A las 19 horas comenzaba la misa. Horas antes las autoridades de la Universidad Nacional de Salta y Católica de Salta, dispusieron la suspensión de clases en prevención de enfrentamientos en las inmediaciones. Numerosos estudiantes universitarios y secundarios ingresan a Iglesia San Francisco, en Caseros y Córdoba. Los enfrentamientos habían cesado y la Plaza 9 de Julio estaba custodiada por la policía provincial.

Sin abandonar del todo el centro, los estudiantes comenzaron a con centrase en la Iglesia San Francisco para el acto religioso en memoria de los estudiantes Bello y Cabral.

Al inicio de la misa la iglesia estaba totalmente colmada por estudiantes, y los que llegaron tarde se concentraron en las intersecciones de Caseros y Córdoba. El Intransigente hablaba de la existencia de agitadores que trataban de sentar las “directivas a seguir”. Hablaron dirigentes universitarios, entre ellos Eduardo Ashur, que propusieron realizar una movilización en silencio.

Al culminar la misa, 2.000 estudiantes y manifestantes marcharon con antorchas por calles céntricas hacia la plaza central. Mientras cantaban el Himno Nacional, la Policía Provincial, Infantería y Caballería reprimió a estudiantes y manifestantes.

Ante la aparición de un Camión Hidrante y disparos de lanzagases, los manifestantes se dispersaron por las calles adyacentes. En algunos puntos del centro, grupos de manifestantes fueron detenidos, en su mayoría estudiantes secundarios. En otros, “los manifestantes volcaron sobre la calzada dos automóviles para evitar el avance de la policía”. Dos policías fueron derribados del camión hidrante.

Otra columna que avanzaba por calles céntricas hacia el edificio de CGT, también volcaba automóviles30 para usarlos como barricadas. El diario Norte relata: “en distintos lugares de la ciudad han sido depositados los automóviles parcialmente destruidos por la turba estudiantil que los volcó y arrojo al medio de las calles para formas barricadas contra la policía”. La autobomba fue destruida cuando intentaba dispersar a los manifestantes cercanos al local cegetista.

Estas dos columnas de manifestantes chocan con la infantería en ese lugar y deben retroceder, pero los estudiantes y manifestantes se reagrupaban y avanzaban lanzando palos y piedras de una obra en construcción. La policía tuvo que retroceder y se ubicó en las cuatro esquinas de la Plaza 9 de Julio. En este choque hubo heridos de consideración en ambos bandos.

Tras las barricadas, los enfrentamientos entre manifestantes y policías continuaron durante una hora. La policía no usaba armas de fuego, sino que recurría a pistolas de gases y bastones. Los manifestantes usaban cualquier objeto que tenían a mano. El panorama descripto por la prensa era el siguiente:

Paredes chamuscadas, puertas tiradas a bajo, veredas con sus baldosas removidas y más de 30 vidrieras hecha añicos, con formaban un panorama sin precedentes en nuestra ciudad. Hasta cerca del mediodía las calzadas todavía estaban atestadas de cascotes, restos de madera y vidrios.

Además, se denunciaban saqueos y robos aislados. La policía perdió el dominio de la situación. “El escuadrón de seguridad, 50 efectivos montados, arremetió contra manifestantes, pero al detonar una bomba de estruendo los animales huyeron despavoridos volteando jinetes”.35 Según datos aportados por el diario El Intransigente, se producían divergencias entre estudiantes universitarios por los movimientos a seguir, puntualmente, la dispersión o la ofensiva contra la policía.

Más tarde, manifestantes, al grito “a la casa de gobierno”, avanzaron desde la Iglesia San Francisco hacia Casa de Gobierno, pero fueron reprimidos por Guardia de Infantería, que avanzaba disparando gases a discreción. Se produjeron nuevos vuelcos de automóviles para frenar las fuerzas policiales. Existían rumores de que la policía había agotado, ante la magnitud de los enfrentamientos, todas las bombas lacrimógenas a su disposición y que había requerido el envío de nuevas bombas a la policía de Jujuy. Manifestantes luchaban por llegar a Plaza 9 de Julio. Varios heridos y lesionados. “Las calles céntricas ofrecían un aspecto desolador: mojadas con fuerte olor a gas, con restos de antorchas ardiendo, mientras los estampidos de las bombas y los gritos poblaban la noche salteña”.

Una columna de manifestantes se dirigió desde el centro de la ciudad hasta el Club 20 de Febrero (a 15 cuadras al este del centro de la ciudad), dividiéndose en dos columnas.

Por la noche, los manifestantes estaban concentrados en el Club 20 de Febrero. Las puertas del Club fueron violentadas, y según la prensa los manifestantes rompieron los focos de la calle para dejar a oscuras el sector.

En el lugar se realizaba “una recepción a la que asistían autoridades de gobierno, el Juez Federal, miembros de Fuerzas Armadas y familias caracterizadas del medio”. Derribando un portón, setenta manifestantes penetraron en las instalaciones produciendo, según algunos testimonios, roturas y desmanes. Hay denuncias posteriores de disparos de armas de fuego por parte de miembros del Club; luego desmentidas por comunicados de la misma entidad.

Al mismo tiempo, en la vía pública otros manifestantes arremetieron contra automotores estacionados frente a la puerta principal de Paseo Güemes. Se volcaron 4 automóviles y uno fue incendiado. Entre estos se encontraba el auto del intendente y otros funcionarios municipales. El Juez Federal, López Sanabria, que se encontraba en el Club, ordenó la presencia de Policía Federal, que actuó junto a Policía Provincial.

Los manifestantes se reagruparon en inmediaciones del Club. Ante el avance de la policía, los manifestantes retrocedieron lanzando proyectiles (piedras, maderas, etc.). Hubo varias detenciones y dispersión. Según un comunicado de policía provincial sobre los hechos, habían resultado heridos diez policías. Según la prensa, los enfrentamientos no tenían precedentes en la provincia.

En una reunión en la sede militar local se trató el tema de los enfrentamientos en la provincia durante esos días. La prensa señalaba que se había hablado sobre “el problema estudiantil” en la ciudad, y que se “arbitraron los medios para la intervención de las fuerzas militares en la eventualidad de producirse hechos de alguna consideración”.

El Club 20 de Febrero dio a conocer un comunicado que señalaba: “(…) en vista de los sucesivos atentados de que está siendo víctima la entidad, se ha dispuesto que los socios estén preparados para repeler con energía cualquier nuevo intento de agresión”. El Colegio de Aboga dos de Salta repudió la violencia en general, y expresó:

Resultan inadmisibles los excesos y desbordes cometidos en nuestra ciudad mediante atentados a la propiedad contempla dos como figuras delictivas por el Código Penal y que parecieran dirigidos por agitadores profesionales en ejecución de un plan de guerrilla urbana. Hay que advertir la gravedad del proceso de disociación que se está produciendo en la sociedad argentina mediante el uso de la violencia como recurso natural para dirimir los conflictos sociales, el odio de clases, la ausencia de un clima de tolerancia.

El diario El Tribuno condenaba la violencia estudiantil: “lo que no puede admitirse es el desborde y el atentado liso y llano contra bienes y propiedades ajenas, el ataque a instituciones y la insubordinación contra la ley y el orden público”. El diario denunciaba la existencia de agitadores y señalaba la “excesiva prudencia de las fuerzas policiales”.

Al día siguiente, el jueves 22 de mayo, se reunió el gabinete del gobierno nacional para discutir las medidas para “reestablecer el orden”, mientras las CGT anunciaron un paro nacional. Rosario fue declarada zona bajo control militar (II Cuerpo de Ejército) y se implantó la pena de muerte. La ciudad vivía un clima de guerra civil, con movilizaciones y enfrentamientos. En Córdoba, se realizaban movilizaciones obreras, y los estudiantes ocuparon el Barrio Clínicas, produciéndose choques con la policía, al igual que en Tucumán, Santiago del Estero y Capital Federal.

Durante la madrugada del jueves 22, los detenidos en Salta fueron sometidos a agresiones físicas, y no se les permitía cumplir sus necesidades fisiológicas. El piso de la celda fue mojado para evitar que durmieran.

La Dirección de Enseñanza de la Provincia dispuso la suspensión de actividades hasta el día lunes 26 de mayo para los establecimientos de la Capital de la provincia. El ausentismo era importante en las escuelas primarias, y permanecían cerradas las puertas de la Facultad de Ciencias Naturales y de la Universidad Católica de Salta.

Vehículos de la policía, agentes uniformados y Caballería recorrían las calles de la ciudad. Alrededor de la plaza principal y lugares del centro fueron colocados policías armados desde las primeras horas de la mañana. El número de efectivos aumentó y se mantuvieron durante todo el día. En la Central de Policía el movimiento era constante por la visita de abogados y familiares de detenidos.

En la ciudad de General Güemes, estudiantes de la Escuela de Comercio no ingresaron ni permitían ingresar a clases. Se organizaban reuniones y concentraciones en distintos puntos de la ciudad, repudiando la represión policial. En Rosario de Lerma los estudiantes del Instituto Secundario efectuaron un acto frente al establecimiento y decidieron declarar un paro por dos días (22 y 23 de mayo). También resolvieron la realización de una manifestación por las calles, que se desarrolló de forma pacífica.

La jornada del jueves se caracterizó por la declinación en la masividad de los participantes en los enfrentamientos, dando paso a una serie de acciones que abarcan desde concentraciones y actos, a múltiples escaramuzas con la policía, donde se destaca las detenciones en el bando de los manifestantes. Los daños producidos en la jornada anterior son calculados en 10.000.000 millones de pesos.

En la ciudad de Salta, una columna de estudiantes secundarios se desplazó por calles céntricas, donde fue interceptada por efectivos de Infantería y Caballería de Policía Provincial, quienes disolvieron la marcha.

Por la tarde del jueves 22, los estudiantes volvieron a concentrarse, y desarrollaron un acto relámpago en inmediaciones del Parque San Martín. El accionar fue advertido por el Cuerpo de Caballería, que dispersó a los manifestantes.

El tránsito fue cerrado para personas y vehículos en los alrededores de Central de Policía. El edificio tenía una guardia reforzada con efectivos provistos de armas largas, cascos y lanzagases. Frente a la Central de Policía un grupo de personas, entre ellas madres de los detenidos, discutían con policías y denunciaban ante la prensa que la policía se negaba a recibir la comida y permitir la visita a los detenidos.

El diario Norte informaba la existencia de 89 detenidos entre las jornadas del 21 y 22 de mayo. Mientras tanto, numerosas personas y familiares de detenidos, en afueras del Departamento Central de Policía, aguardaban el pronunciamiento del Juez y continuaba la denuncia por la negativa a las visitas, ropa y alimentos para detenidos, muchos de los cuales eran menores de edad por lo que tuvo que intervenir el Juez de Menores Agustín Escalada Yriondo.

En la ciudad de Tartagal explotó una bomba en la plaza San Martín, donde los estudiantes se manifestaban, colocaban carteles con la leyenda “estudiantes alertas, comenzó la lucha”, y un ramo de rosas rojas con una cartulina donde se podía leer: “en memoria de los caídos”. Las fuerzas policiales reprimieron a periodistas que presenciaban el acto.

En Salta, estudiantes secundarios marcharon cerca de la Central de Policía, pero el avance y represión de la Caballería y carros de asalto pro dujo corridas y nuevas detenciones. Más tarde, otra manifestación de estudiantes y padres de estudiantes detenidos fue dispersado cerca de la Central de Policía. Nuevas corridas y detenidos.

Esa noche fueron liberados todos los menores detenidos, quedando únicamente mayores de edad. Madres y padres de estudiantes detenidos, hicieron público el agradecimiento al Club Universitario por las gestiones y libertades obtenidas a favor de sus hijos por medio de su cuerpo de abogados.

Al finalizar la jornada, la CGT Salta Paseo Colón dio a conocer un comunicado luego de haberse un plenario de gremios, al cual asistieron estudiantes universitarios y secundarios:

  1. Declara el Estado de Alerta y movilización a toda la clase obrera de la provincia, en vista de los últimos acontecimientos ocurridos en el ámbito local y del país,
  2. Repudia las brutales represiones y reafirma la solidaridad con los estudiantes que están siendo objeto de una persecución sistemática por las fuer zas policiales,
  3. denuncia la violación a las leyes de protección a los menores, que aún no han recuperado su libertad…,
  4. condenamos la detención indiscriminada de menores que transitaban pacíficamente por las calles y los tratos desconsiderados a que son sometidos…,
  5. exigir la libertad a todos los detenidos, caso contrario, propiciar una gran manifestación frente a la central de policía,
  6. el plenario de mantendrá en sesión permanente a los efectos de canalizar las acciones a seguir.

El viernes 23 de mayo se desarrolló el paro general en Santa Fe y Rosario, donde además hubo movilizaciones y el multitudinario sepelio del estudiante Blanco en una ciudad ocupada militarmente. En otros pun tos del país (Córdoba, Tucumán, Mendoza, Capital Federal y La Plata), se producían marchas estudiantiles y enfrentamientos con la policía.

La cantidad de detenidos en la provincia era de 154 personas según el diario El Tribuno. Había una fuerte presencia policial en establecimientos educativos del centro de la ciudad. La policía aumentaba las guardias, equipadas con armas automáticas, y el camión hidrante del Cuerpo de Bomberos recorría calles para evitar concentraciones. Fueron despejados de automóviles los alrededores del Departamento Central de Policía.

Los familiares de detenidos seguían en los alrededores de la Central de Policía, mientras agrupaciones estudiantiles y sindicatos efectuaban reuniones para analizar la situación.

Hubo patrullaje de la policía por diversas calles de la ciudad, y se produjo un atentado con estallido de una bomba y daños materiales en Universidad Católica. En zona cercana al Club 20 de febrero, grupos de estudiantes arrojaron bombas de estruendo y hostigaron a la policía. La prensa señala que el Intendente de Salta, Cnel. Spangenberg, armado, colaboraba con los efectivos en la represión. Otro atentado (intento de incendio) se produjo en el Colegio Belgrano, con daños de poca consideración.

La justicia resolvió procesar a treinta y un detenidos por los hechos del 21 de mayo.

Ese día se conocieron otra serie de comunicados de organizaciones obreras, estudiantiles y profesionales. La regional Salta de los trabajadores rurales y campesinos declaró:

(…) ante los acontecimientos que vive el país, no pueden estar ajenos al proceso, y están dispuestos a sumarse en el momento oportuno, al repudio por los vejámenes de que está siendo objeto el pueblo. El luto de los estudiantes también se extiende a la familia campesina. Son los estertores de un sistema condenado a muerte.

La Interregional Salta de Acción Sindical Argentina:

(…) repudia a la represión desatada contra las pacíficas manifestaciones que el pueblo realiza en todo el país, como en todo el mundo, ante el estado de hambreamiento y explotación que vive el pueblo trabajador. Asimismo hace suyo el duelo que vive el movimiento estudiantil por las muertes de Cabral y Bello y hace pública su solidaridad con los estudiantes universitarios y secundarios de toda la república.

Comunicado de profesores y estudiantes de Rosario asistentes al 1º Congreso Nacional de Psicología Social en Salta:

Repudiamos de la manera más enérgica la brutal y enconada represión policial de la que son objeto los estudiantes que ya ha causado la muerte y desolación en Corrientes, Rosario y otros centros del país.

Comunicado de los estudiantes de Universidad Católica de Salta:

Adherimos al duelo ocasionado por la muerte de nuestros compañeros universitarios, repudiamos los actos de violencia en su origen, por estar engendrados por terceros extraños al problema y por irresponsabilidad de sus propios actos.

El comunicado del secretariado de CGT afirmaba:

El repudio a la permanente represión, tortura y asesinato a trabajadores y estudiantes. Estará presente en todos los actos [la CGT] que realicen las organizaciones estudiantiles, en repudio a la cobarde agresión por parte de las fuerzas de represión, que han asesinado a pacíficos estudiantes… no serán los estudiantes que desde un primer momento se han opuesto a la dictadura, ni tampoco la CGT, los que necesiten de elementos extraños para librar y proseguir la lucha presente y futura”. Finalmente responsabiliza al gobierno “y a sus aparatos represivos de cualquier hecho doloroso que pudiera ocurrir, ya que la provocación siempre viene de arriba y nunca del pueblo.

Mientras seguía la tensión en todo el país, en Salta la CGT Paseo Colón convocó a una misa por los estudiantes muertos en Rosario y Corrientes. Por su parte, militantes de agrupaciones estudiantiles y de Ciencias Naturales nucleados en Coordinadora de Estudiantes Salteños repartían volante invitando a un acto cívico popular en conmemoración del aniversario de la revolución de mayo a realizarse en el local del Sindicato Telefónico.

El gobernador Rovaletti volvió a la provincia y anunció un incremento al salario familiar de empleados públicos y aumento del salario docente.

La CGT Regional Salta Azopardo convocó con carácter urgente un plenario para el lunes 26 de mayo, y consideraba la posibilidad de hacerlo conjuntamente con la CGT Regional Salta – Paseo Colón. A la vez, dio a conocer un comunicado:

El tiempo social ha comenzado bajo los signos del hambre y los garrotes para los de abajo, empujados sin miramientos hacia soluciones totalitarias. Los estudiantes… no necesitan luto ni sangre para expresar sus rebeldías, sino ejemplos de austeridad, conducta y dignidad, respeto y desinterés de quienes, en la conducción saben estar al servicio de las instituciones fundamentales de la república, y no por encima de ellas… pronunciamos nuestra solidaridad con los estudiantes en su lucha por metas e ideales superiores.

Continuó el patrullaje policial en adyacencias de Colegio Nacional por versiones de concentración de estudiantes que finalmente no fue realizada. Un dispositivo policial cubría el radio céntrico y lugares estratégicos.

Para el domingo 25 de mayo ya no registramos manifestaciones estudiantiles. En Capital disminuye el público a los actos oficiales por el 25 de mayo ante el rumor de nuevas manifestaciones. La Coordinadora de Estudiantes Salteños repartía en el acto oficial volantes con el “COMUNICADO Nº2” invitando a otro acto, que se realizaba ese mismo mediodía.

Fue un acto obrero-estudiantil en el sindicato de telefónicos por el 25 de mayo, bajo la consigna: “Universidad y gobierno para el pueblo”. Hubo diversos oradores y críticas al gobierno provincial. Participaron representantes “del peronismo, UCRP, JP, JUCRP, CGT”.

HECHOS Y ACCIONES POSTERIORES

El lunes 26 de mayo, en Córdoba, las dos CGT, en dos Plenarios, resolvieron un paro general de 37 horas, desde 29 de mayo, con abandono de los lugares de trabajo y manifestaciones públicas. Los estudiantes y la FUA adhirieron. Así, en aquella provincia tomó carácter propio la huelga general nacional por 24 horas declarada por las dos CGT nacionales para el 30 de mayo. En Tucumán se producían enfrentamientos entre manifestantes y policías.

En Salta se reiniciaron las actividades en colegios y escuelas, y los docentes realizaban asambleas por aumento salario.

Al día siguiente en Tucumán muere Ángel Reharte en enfrentamientos con las fuerzas del estado. En Corrientes una manifestación estudiantil que partió de CGT fue disuelta por la policía, mientras en Salta la CGT Paseo Colón y Azopardo expresaron su adhesión a la huelga general del 30 de mayo en repudio a la represión estudiantil.

El miércoles 28 en Córdoba la totalidad de gremios afiliados a las dos centrales cegetistas adhirieron al paro, que además obtuvo la unánime adhesión estudiantil. En Santa Fe se producía la ocupación de Facultades.

El jueves 29 de mayo estalló el “Cordobazo”. En Tucumán continuaban los enfrentamientos sociales. En Salta la CGT Paseo Colón y Azopardo realizaron el Plenario de Secretario Generales y delegados en forma conjunta con un único punto: paro nacional del 30 de mayo. Adhirieron sindicatos y profesionales, se suspendieron las clases del 29 de mayo al 2 de junio. Se realizó una misa de la CGT en memoria de los estudiantes muertos en el país. Por la noche, se encontró una bomba en Hotel Victoria Plaza, donde se encontraba la torre de transmisión del Canal 11.

El viernes 30 de mayo se desarrolló la huelga general nacional. En Salta, desde la medianoche estallaron sucesivamente explosivos y bombas en diversos lugares: planta fraccionadora de gas en Chachapoyas, local de COTAS (Cooperativa de Transporte), inmediaciones Club 20 de febrero, Cárcel Penitenciaria, vías del tren. Hubo detenidos por estos hechos y por la distribución de panfletos.

El acatamiento a la huelga fue alto en Capital e interior de la provincia. Las calles de la cuidad estaban vacías, y sin actividad comercial ni industrial. El transporte (ómnibus y taxis) estaba completamente suspendido, y la vigilancia y patrullaje de policía en lugares estratégicos era permanente. No hubo diarios.

Policía Provincial, Policía Federal y efectivos de la guarnición militar patrullaban la ciudad. Hubo 105 obreros y estudiantes detenidos, 91 de tenidos por “incitación a la huelga, desordenes, etc.”, y 11 por “tenencia de explosivos y delitos contra la seguridad común”, entre ellos se encontraban integrantes del FRP (Frente Revolucionario Peronista). Entre los detenidos, una joven. Serían juzgados por el Ejército de acuerdo a la ley 18.232.

Al día siguiente fueron liberados los detenidos en la jornada de huelga, quedando once personas a disposición del Ejército (Consejos de Guerra). Las dos CGT realizaron un plenario conjunto donde evaluaron como exitosa la huelga del 30 de mayo, y organizaron una comisión de solidaridad para ayudar a detenidos políticos. Se conoció que los Consejos de Guerra habían condenado en todo el país a los organizadores del paro. En lunes 2 de junio renunció el ministro de economía Krieger Vasena. Córdoba estaba bajo control militar. En Salta se realizó una asamblea estudiantil donde participaron colegios secundarios, Facultad de Ciencias Naturales, Departamento de Ciencias Económicas, Ateneo Salteño y Centro Único de Estudiantes universitarios; donde se resolvió ad herir al paro por duelo decretado en Córdoba. Onganía declaró al país: “Los trágicos sucesos de Córdoba responden al accionar de una fuerza extremista organizada para el estallido de la insurrección urbana”. En Salta continuaron las luchas aisladas, por ejemplo, de municipales que reclamaban equiparaciones y aumentos de salario, y docentes, que luego de un paro obtuvieron el aumento de salarios.

Desde Taxistas del NOA, debemos aclarar que esto es material exclusivo de: Revista del Programa de Investigaciones sobre Conflicto Social. Vol. 12 N° 22 – Julio a Diciembre 2019. Sobre trabajos de investigación de: Alejandra Soler y Carlo Abrahan

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