Pablo León, presidente de Choferes de Aplicaciones Unidos, reveló cómo funciona el modelo de alquiler que usan las plataformas digitales para atrapar a sus conductores: contratos de tres meses, multas internas y jornadas extenuantes que apenas alcanzan para cubrir los costos.
Fuente: entrevista de Argentina12 a Pablo León, presidente de Choferes de Aplicaciones Unidos.
Lo que las aplicaciones de transporte presentan como una oportunidad laboral tiene otra cara. Pablo León, presidente de Choferes de Aplicaciones Unidos, la describió con números concretos en declaraciones al diario Argentina12: los choferes que trabajan bajo el sistema de alquiler de autos pagan entre 360.000 y 400.000 pesos por semana solo por el vehículo, más el combustible. En total, pueden llegar a los dos millones de pesos mensuales de costos antes de ganar un solo peso.
“Hay gente que trabaja doce, trece, catorce horas por día con un auto de alquiler y quizás de esa manera pueda llegar a generar ochocientos mil, un millón de pesos”, señaló León.
Un mercado que creció sobre la crisis
Según el dirigente, la explosión de inscriptos como choferes de aplicaciones en los últimos meses tiene una explicación directa: la crisis económica empujó a miles de personas a buscar ingresos en las plataformas. Pero el modelo que las empresas ofrecen no es empleo sino alquiler. Actualmente hay unas doce empresas que arriendan vehículos a choferes, siendo “Rentas” la pionera del esquema. A ellas se suma la inversión de particulares que ponen sus propios autos en el sistema, lo que implica miles de vehículos en circulación.
El costo semanal del alquiler ronda los 350.000 pesos, aunque puede llegar a 400.000 según el acuerdo y el vehículo. Sumado el combustible, el chofer necesita generar más de dos millones de pesos al mes solo para cubrir gastos operativos.
Contratos que atrapan
León también explicó el mecanismo que usan las empresas para retener a los conductores: contratos de tres meses con cláusulas de multas internas. “Te atrapan porque tenés un contrato de tres meses, te ponen multas, un montón de cuestiones para tenerte atrapado. Esos tres meses los tenés que trabajar sí o sí”, describió.
Recién al cumplir ese período el chofer puede salir del esquema de alquiler. Mientras tanto, muchos trabajan jornadas de doce a catorce horas diarias para intentar cubrir los costos y llevarse algo a casa. “Ganan muy poquito”, resumió el presidente de Choferes de Aplicaciones Unidos. “De hecho, muchos se bajan” de las plataformas una vez que pueden.
Quién se queda con las ganancias
El panorama que describe León es claro: en el modelo de alquiler, las ganancias reales no las obtiene el chofer sino las empresas propietarias de los vehículos y las plataformas que cobran comisión por cada viaje. El trabajador asume todos los riesgos y los costos, sin relación de dependencia ni protección laboral.
Es el mismo esquema que el sector del taxi y el remis viene denunciando en Salta ante la Justicia: plataformas que lucran sin tributar, sin registrarse y sin asumir responsabilidades sobre quienes efectivamente trabajan.
